Una fiebre constante puede significar que el sistema inmunológico está respondiendo a células malignas.
12. Pérdida del apetito
La falta de ganas de comer puede aparecer en muchos tipos de cáncer, especialmente el gastrointestinal.
13. Dolor abdominal persistente
Este puede relacionarse con cáncer de hígado, ovario, páncreas o colon.
14. Cambios en los hábitos intestinales
Diarrea crónica, estreñimiento prolongado o heces muy oscuras pueden ser señales que no deben ignorarse.
15. Heridas que tardan en cicatrizar
Cuando el cuerpo está ocupado luchando contra células cancerosas, las heridas superficiales pueden tardar más en sanar.
16. Sudoración nocturna intensa
Sudores excesivos durante la noche pueden ser un síntoma temprano de linfoma u otros cánceres relacionados con la sangre.
Conclusión
Aunque estos síntomas no significan necesariamente que una persona tenga cáncer, ignorar señales persistentes puede ser peligroso. La detección temprana es una de las herramientas más poderosas para aumentar las probabilidades de recuperación. Por eso, si notas varios de estos signos por un tiempo prolongado, es recomendable consultar a un profesional de la salud.