23 señales silenciosas de que tus riñones piden atención

3. Piel seca y con picazón que no desaparece

Los riñones sanos mantienen el equilibrio de minerales como el calcio y el fósforo. Cuando fallan, aparece piel seca, escamosa o con picazón. Imagina una piel más suave como una señal de que tus riñones están recuperando su función normal con los cuidados adecuados.

4. Micción nocturna frecuente

Despertarse con frecuencia para orinar (nicturia) podría indicar problemas renales o del tracto urinario. Imagina recuperar tu sueño, con esta pista guiándote para abordar el problema subyacente.

5. Orina espumosa que genera dudas

El exceso de proteínas en la orina, conocido como proteinuria, puede darle un aspecto espumoso, una señal de alerta de daño renal. Visualiza una orina clara como objetivo, lo que te impulsará a investigar este cambio sutil.

6. Tobillos, pies o manos hinchados

Cuando los riñones no pueden eliminar el exceso de sodio y líquidos, se produce hinchazón (edema). Si sientes las extremidades más ligeras, es señal de que apoyar los riñones podría aliviar esta molestia.

7. Ojos hinchados por la mañana

La pérdida de proteínas en la orina puede causar hinchazón matutina alrededor de los ojos. Imagínese despertarse con el rostro fresco; esto le servirá como señal para revisar la salud de sus riñones.

8. Aumento de la presión arterial

Los riñones regulan la presión arterial, y si sufren algún problema, esta puede dispararse. Procure mantener lecturas estables; esta señal le indica que debe proteger su sistema cardiovascular.

9. Falta de aliento persistente

La acumulación de líquido en los pulmones o la anemia por problemas renales pueden dificultar la respiración. Imagina respirar con mayor facilidad, una motivación para tratar este síntoma grave.

10. Un sabor metálico persistente

La acumulación de desechos altera el gusto, dejando un regusto metálico y mal aliento (hedor urémico). Imagina una boca más fresca, lo que, según este indicio, favorece la función renal.

11. Pérdida del apetito

Las toxinas derivadas de una mala función renal pueden causar náuseas y disminución del apetito. Imagínese disfrutando de las comidas de nuevo; use esto como motivación para actuar.

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