7 señales de problemas en el flujo linfático y cómo drenarlo de forma natural

7 señales de un flujo linfático deficiente

1. Hinchazón en manos, pies o tobillos (edema)

Una de las señales más visibles del mal drenaje linfático es la hinchazón en las extremidades.
Si notas hinchazón, rigidez o que tus anillos se ajustan más de lo normal, puede deberse a acumulación de líquido por un sistema linfático lento.

2. Enfermedades o infecciones frecuentes

El sistema linfático alberga glóbulos blancos que combaten las infecciones.
Cuando está comprometido, te vuelve más vulnerable a resfriados, dolor de garganta y fatiga.
Si te enfermas con frecuencia, tu sistema linfático podría necesitar apoyo.

3. Fatiga crónica o niebla mental

Cuando el flujo linfático se ralentiza, las toxinas se acumulan, afectando los niveles de energía y la claridad mental.
Sentirte cansado incluso después de dormir bien o tener dificultad para concentrarte puede ser un signo de congestión linfática.

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4. Problemas en la piel: acné, eccema o resequedad

La piel es una de las principales vías de desintoxicación del cuerpo.
Cuando el sistema linfático no cumple su función, las toxinas intentan salir a través de la piel, provocando acné, resequedad, erupciones o brotes de eccema.

5. Hinchazón o sensibilidad en los senos antes de la menstruación

Los senos contienen una densa red de tejido linfático.
Los cambios hormonales combinados con un mal drenaje pueden causar sensibilidad, inflamación o pequeños bultos, especialmente antes del ciclo menstrual.

6. Hinchazón abdominal o retención de líquidos

La distensión abdominal persistente o una sensación de “vientre hinchado” puede estar relacionada con un mal drenaje linfático en el sistema digestivo.
El estreñimiento y la digestión lenta también afectan la función linfática.