Sangre en la orina: La presencia de sangre, llamada hematuria, puede indicar una infección renal, cálculos renales, tumores o incluso insuficiencia renal. Este síntoma se manifiesta como una coloración marrón, roja o morada de la orina, que a veces se confunde en las mujeres con un retraso menstrual.
Orina espumosa: La presencia de burbujas persistentes o espuma blanca en la orina puede indicar pérdida de proteínas. Esto ocurre cuando los filtros renales dañados permiten el paso de albúmina (una proteína), que normalmente debería permanecer en el torrente sanguíneo. Esta espuma es similar a la que se forma al cocinar huevos y no debe consumirse.
Ignorado.
2. Fatiga persistente
. Los riñones eliminan las toxinas de la sangre. Cuando se debilitan, las toxinas se acumulan, causando fatiga extrema, mareos y dificultad para concentrarse. Además, los riñones producen eritropoyetina, una hormona que estimula la producción de glóbulos rojos, responsables del transporte de oxígeno. Un bajo recuento de glóbulos rojos reduce la cantidad de oxígeno en el cuerpo, causando una sensación de fatiga crónica, incluso después de haber dormido bien.
Los urólogos recalcan que la fatiga causada por problemas renales puede dificultar incluso las actividades más sencillas, como caminar o ducharse. Para descartar cualquier duda, se recomienda un análisis de sangre para detectar una posible anemia asociada a la enfermedad renal.