Por qué no es sencillo identificar los 10 síntomas de diabetes
«La diabetes suele ser asintomática. La mayoría de los pacientes no presentan síntomas», sintetiza la doctora Sánchez. No obstante, la especialista en Endocrinología y Nutrición señala que «cuando la diabetes está muy descompensada, los principales síntomas son la poliuria, orinar mucho; la polidipsia, beber mucho, y la polifagia, un aumento de la ingesta de alimentos».
Aunque estas tres son las principales manifestaciones, hay un conjunto de señales que podrían alertar de la presencia de diabetes. Sin embargo, se manifiestan de manera leve, y son tan generales que muchas personas no las asocian con esta enfermedad, creyendo que se producen por otras causas.
Entonces, ¿cómo reconocer la diabetes? El modo de identificación más eficaz son los análisis de sangre: «El problema es que la diabetes puede pasar desapercibida durante mucho tiempo porque los síntomas iniciales son muy sutiles e inespecíficos. Sin embargo, puede verse en una analítica fácilmente, por eso es importante hacer revisiones rutinarias, sobre todo en los pacientes con más riesgo: aquellos con obesidad, con el colesterol alto, con diabetes gestacional o con antecedentes familiares».
Sin embargo, además de realizar análisis de sangre con cierta regularidad, es recomendable prestar atención a estos 10 síntomas de diabetes.
1. Aumento de la sed
Cuando se produce un incremento desproporcionado de la sed, muchas personas lo achacan a haber comido alimentos excesivamente salados, dulces o condimentados, o incluso lo relacionan con el calor o los efectos secundarios de algún medicamento.
No obstante, en ocasiones, el exceso de glucosa es el responsable.
La sed excesiva es el primero de los 10 síntomas de diabetes. Los pacientes, por mucho que beban, no consiguen saciarla, y tienen la boca seca de forma constante. Este fenómeno, denominado polidipsia, los induce a ingerir grandes cantidades de líquidos.
Los riñones de las personas que viven con diabetes tienen una carga de trabajo más intensa, ya que deben filtrar el exceso de glucosa. Cuando sus capacidades llegan al límite, esta es expulsada junto con la orina, arrastrando los líquidos de los tejidos y produciendo la sensación de deshidratación.