Día 2 – Con miel
Mezcla ½ cdita de bicarbonato con 1 cdita de miel. Aplica 10 minutos y enjuaga. El miel aporta hidratación y calma.
Día 3 – Con limón (solo de noche)
Exprime ½ limón y mézclalo con 1 cdita de bicarbonato. Aplica en zonas puntuales máximo 5 minutos y enjuaga. El limón aporta vitamina C, pero puede sensibilizar la piel.
Días 4 a 6
Alterna entre la versión con miel y la versión con limón, nunca más de 10-15 minutos. Observa la respuesta de tu piel; si hay sequedad, vuelve a la pasta básica.
Día 7 – Finalizador con vinagre de manzana
Tras aplicar tu mezcla, aclara con agua fresca mezclada con un poco de vinagre de manzana (1 parte de vinagre por 3 de agua). Esto ayuda a restaurar el pH natural de la piel.
Consejos adicionales
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Haz siempre una prueba en el brazo antes de aplicar en el rostro.
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Hidrata después de cada aplicación.
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Usa protector solar de amplio espectro (FPS 30 o más) todos los días.
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Mantente hidratado y consume alimentos ricos en antioxidantes como frutos rojos o té verde.
Reflexión final
El bicarbonato de sodio no es una cura milagrosa, pero podría ser un complemento accesible y natural dentro de tu rutina de cuidado. Cada piel es única: escucha a la tuya y adapta el método según tu comodidad.
⚠️ Este artículo es meramente informativo y no sustituye la opinión médica profesional. Consulta siempre con un dermatólogo antes de probar un nuevo tratamiento, especialmente si tienes piel sensible o afecciones como eczema.