3. Siembra en semilleros:
Las cáscaras de huevo son excelentes semilleros biodegradables. Llena cada media cáscara con tierra para macetas, siembra las semillas y colócalas en una huevera para mayor estabilidad. Cuando llegue el momento de trasplantar, simplemente tritura la cáscara y planta la maceta entera en el jardín. La cáscara se descompone y aporta nutrientes a la planta joven.
4. Mejora del suelo.
Además de calcio, las cáscaras de huevo contienen pequeñas cantidades de otros minerales esenciales como magnesio y potasio. Al triturarlas y mezclarlas con la tierra, se mejora su estructura y se aportan a las plantas estos nutrientes vitales. Con el tiempo, esto puede resultar en jardines más sanos y productivos.
5. Aditivo para compost:
Las cáscaras de huevo son un complemento ideal para tu pila de compost. Su contenido de calcio equilibra la acidez de muchos residuos de cocina, contribuyendo a un pH más neutro en el compost. El calcio también favorece la descomposición y enriquece el compost resultante con valiosos nutrientes.
6. Regulador natural del pH:
Si la tierra de tu jardín es demasiado ácida, las cáscaras de huevo trituradas pueden ayudar a elevar el pH. Esto es especialmente beneficioso para las plantas que prefieren un ambiente más alcalino. Al incorporar cáscaras de huevo a la tierra, puedes crear un entorno de cultivo más equilibrado y adecuado para tus plantas.
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