¡El Árbol Milagroso que México Está Adoptando como Oro Verde!
1 manojo grande de hojas frescas de moringa (como 2 tazas bien llenitas, lávalas bien y quítales los tallitos duros)
1 cebolla blanca grande, finamente picada
3 dientes de ajo (porque en México el ajo nunca sobra)
2 zanahorias grandes cortadas en cubitos
2 papas medianas peladas y en cuadritos
1 jitomate rojo bien maduro, picado
1 chile serrano (opcional, pa’l saborcito)
4-5 tazas de caldo de pollo casero o de verduras
1 cucharada de aceite de oliva o de aguacate
Sal de mar y pimienta negra recién molida
Opcional pero delicioso: trocitos de pollo deshebrado, champiñones o un puñito de flor de calabaza
¡Manos a la olla! Paso a paso
Calienta el aceite en tu olla favorita y sofríe la cebolla con el ajo hasta que huelan delicioso y se pongan transparentes.
Agrega el jitomate y el chile serrano. Deja que se cocine hasta que suelte todo su juguito y se forme una salsita rica.
Echa las zanahorias y las papas. Revuelve bien para que se impregnen de sabor durante unos 5 minutos.
Vierte el caldo caliente, tapa la olla y deja que hierva a fuego medio-bajo por unos 15-20 minutos, hasta que las verduras estén suaves pero firmes.
Aquí viene lo bueno: agrega las hojas de moringa. ¡No las cocines más de 4 minutos! Así conservan todo su poder nutricional y su color verde intenso.
Prueba y ajusta la sal. Si le quieres dar un toque más mexicano, exprime medio limón o agrega un poquito de epazote.
Sirve bien calientita con tortillas recién hechas y unas gotitas de limón. ¡Vas a ver cómo toda la familia repite!