El ajo contribuye a disminuir el colesterol LDL (malo) y a incrementar el HDL (bueno). Esto se traduce en una protección contra enfermedades cardiovasculares como la arteriosclerosis.
4. Propiedades antibacterianas y antivirales
Gracias a la alicina, el ajo actúa como un antibiótico natural. Se ha comprobado que es eficaz contra bacterias intestinales dañinas y que puede reducir la gravedad de infecciones respiratorias.
5. Mejora la digestión
Consumir ajo crudo o en infusiones estimula la producción de jugos gástricos y ayuda a mantener un buen equilibrio en la flora intestinal. Además, favorece la eliminación de parásitos.
6. Regula el azúcar en sangre
El ajo mejora la sensibilidad a la insulina, lo que lo hace beneficioso para personas con diabetes tipo 2. Consumido con moderación, ayuda a mantener estables los niveles de glucosa.
7. Propiedades antiinflamatorias
Una de las formas más efectivas y agradables de consumir el ajo es en una infusión medicinal que combina sus propiedades con las de la miel y el limón, potentes aliados del sistema inmune.
Ingredientes:
- 2 dientes de ajo frescos.
- 1 taza de agua.
- 1 cucharadita de miel pura.
- Jugo de medio limón fresco.
Preparación:
- Pela y machaca los dientes de ajo para activar la alicina.
- Hierve una taza de agua y agrega el ajo machacado.
- Cocina a fuego lento durante 5 minutos.
- Retira del fuego, cuela la preparación y deja reposar un par de minutos.
- Añade la miel y el jugo de limón antes de beber.