Muchas personas tienden a pasar por alto pequeños cambios aparentemente inofensivos en la boca, pensando que una llaga, una mancha descolorida o un ligero entumecimiento no son nada grave. Sin embargo, estos problemas menores a veces pueden ser señal de una afección mucho más peligrosa: el cáncer oral . Este tipo de cáncer suele desarrollarse silenciosamente, con pocos o ningún síntoma en sus primeras etapas, y cuando se detecta, puede que ya haya avanzado considerablemente.
Las personas mayores de 40 años, especialmente quienes fuman o consumen alcohol con regularidad, tienen un mayor riesgo. Incluso los síntomas leves, como llagas persistentes en la boca, hinchazón o dificultad para tragar, nunca deben ignorarse. La detección temprana y el tratamiento oportuno pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
