A primera vista, nada extraordinario: un tronco nudoso, unas pocas ramas, la textura de la corteza. Sin embargo, cuanto más se observa la imagen, más se va desvelando algo, como una presencia esquiva. ¿Y si esta planta esconde un secreto que solo una observación atenta puede revelar? ¿Te atreves a poner a prueba tus sentidos y desafiar tu mirada con un juego visual tan sorprendente como cautivador?
Pareidolia: ¿Por qué nuestro cerebro ve rostros?

Estamos programados para reconocer rostros al instante: un reflejo social que se ha vuelto instintivo. Ante un patrón aleatorio (nubes, rocas, corteza de árbol), nuestro cerebro «completa» la imagen y añade nariz, ojos y boca donde solo hay azar.