Pon a prueba tu vista: ¿cuántos rostros puedes distinguir en este misterioso árbol?

Este fenómeno, llamado  pareidolia  , no es un error sino un maravilloso truco cognitivo: nos ayuda a comprender el mundo, incluso si eso significa imaginar rostros donde no los hay.

Tu misión es esta: observa el árbol y cuenta los rostros que esconde.
Empieza por el centro, donde dos figuras parecen conversar, sus rasgos fundiéndose con la veta de la madera.

Luego, avanza hacia la base: aparecen figuras más ancianas, con sus profundas arrugas y barbas delineadas por las estrías.
Finalmente, cerca de las raíces, emergen rostros jóvenes, como si susurraran entre las sombras.
Tómate tu tiempo: cuanto más observes, más se transformará la imagen.

Nuestros consejos para identificar mejor los detalles

  • Aléjate un poco de la pantalla o entrecierra los ojos para simplificar los contrastes.
  • Imagina la imagen en blanco y negro: céntrate en las sombras y las luces.
  • Busque formas en “C” o “S”, típicas de los contornos faciales.
  • Sigue las diagonales: a menudo revelan un ojo, mentón o perfil ocultos.

Consejo adicional:   Aparta la mirada durante diez segundos y luego vuelve a mirar: el cerebro suele percibir más en una “segunda mirada”.

Entre bastidores: cómo el artista engaña al ojo

La ilusión se basa en un sutil dominio del espacio negativo.
El artista juega con huecos, nudos y hendiduras para delinear rostros, equilibrando vacío y materia para desdibujar nuestra percepción.
Un contraste se convierte en pómulo, una astilla de corteza se transforma en pupila…
Es el mismo principio que el de las siluetas parisinas que reconocemos al trasluz: tres curvas bien colocadas bastan para crear un rostro.

¿Cuántos encontraste?
Se acabó el misterio: el árbol esconde   14 rostros  .
Perfiles de tres cuartos, miradas directas, una variedad de expresiones: sorprendidos, soñadores, traviesos. ¿

Menos de 14? Repasa tus observaciones con nuestros consejos.
¿Más de 14? Tienes muy buen ojo (o una imaginación desbordante, ¡y eso nos encanta!).

¿Quieres probarlo? Crea tu propio árbol facial.

Trae una libreta, un lápiz y una foto de un árbol con textura.

  1. Rodea con un círculo las zonas de sombra y luz.
  2. Identifica dos “ojos” (nudos o grietas cercanas) y dibuja el contorno de la cara.
  3. Sugiere más de lo que dibujas: un arco para una ceja, una coma para una boca.
  4. Elimina lo superfluo y realza tres contrastes clave.

En tan solo unos minutos, tendrás a tu disposición una galería de retratos de bosques, relajantes de crear y fascinantes de contemplar.

Ver las cosas de manera diferente ya implica ampliar nuestra comprensión del mundo.