Aquí tienes algunos consejos para disfrutar de noches más secas:
Dormir boca arriba: requiere un poco de práctica, pero los resultados son visibles rápidamente. Hidratación regular, comidas ligeras por la noche y una rodaja de limón antes de acostarte (cuidado con el esmalte dental).
Protectores bucales y ortodoncia: para bruxismo o apnea del sueño leve.
Botox o cirugía: los tratamientos son poco frecuentes, pero a veces se ofrecen en casos muy específicos.
¿Cuándo deberías consultar al médico?
Si la salivación se vuelve molesta (almohada mojada, dolor en la boca, acidez, alteraciones del habla o del sueño), es fundamental una visita médica. Un especialista puede darte un diagnóstico preciso y sugerirte una solución adaptada a tu situación.
Dormir es esencial… incluso con sequedad.