Imagina esto: estás en tu cocina, el olor profundo y hogareño del caldo de huesos recién hecho invade todo. Ese aroma que te transporta a la casa de tu abuela los domingos. Ahora imagina que, al mismo tiempo, ese mismo caldo está reparando tus rodillas desde adentro.
¿Ciencia ficción? No, es lo que están viviendo miles de mexicanos mayores de 45 años que ya no sufren al bajar escaleras, jugar con los nietos o caminar por el mercado sin quejarse.
En México, 55 de cada 100 personas mayores de 45 años sufren desgaste de cartílago. El dolor, la inflamación y la rigidez se volvieron “normales”… hasta que descubrieron el poder del caldo de huesos hecho como Dios manda.