Imagina esto: abres el refri por la mañana, sacas un chayote fresquito que todavía huele a tierra mojada, lo partes y ¡zas! sale ese juguito transparente que parece cristal líquido. Le exprimes un limón encima y el aroma te despierta más que cualquier café. Lo licúas todo y te tomas un vaso verde brillante que sabe a vida pura.
¿Te suena exagerado? Pues espera a conocer lo que le pasó a cientos de personas que empezaron a tomar esto todos los días. Piernas que ya no pesan, venas que se deshinchan, azúcar que se estabiliza y una energía que no se acaba a las 3 de la tarde.
Y lo mejor: lo tienes en cualquier mercado por menos de 20 pesos.